EL ESPACIO QUE ME CUIDA
Hace ayeres no hubiera podido concebir la idea de tener un hogar no solo limpio, sino también ordenado y simbólicamente armonioso. Así es. Al recapitular los espacios que he habitado, noto una evolución, y no me refiero únicamente a la estética. Hablo de eso que comunica lo que he sido.
Me gustaría mostrar algunas fotografías de cómo vivía durante mis episodios depresivos, pero tengo algo de pudor y no quiero asustar a nadie. Desde los 18 hasta los 25 años, hay una narrativa clara: no encontrar el piso de mi habitación, caminar pisando ropa y hojas empolvadas. Parecía una de esas escenas de programas donde las personas viven entre acumulaciones, sin estructura que permita respirar.
Esa fui, por mucho tiempo. No sabía qué me pasaba y me escudaba diciendo que era perezosa. Pero más allá de eso, era un reflejo absoluto de mi estado mental y anímico. Estaba descuidada, desordenada, desorientada. Dormía horas interminables, no tenía rutina, y mucho menos disciplina.
Tengo la teoría de que, cuando no estoy en un episodio depresivo, estoy activa en mi obsesión y compulsión.
He aprendido a gestionar el lado funcional de eso, porque de alguna forma tengo que vivir en armonía con ello.
Por si todo esto les suena a exageración: esto es lo que realmente hago con mis días. No es una performance ni un manifiesto artístico (aunque a veces lo parezca).
No intento ser pretenciosa… aunque mi alma tenga inclinaciones dramáticas. Este es mi proceso, y quizá, solo quizá, pueda inspirarte a crear un rincón tuyo, bello, caótico y lleno de intención.
Con esto he comprendido algo revelador: resulta que no todos experimentan el mundo como yo. Qué sorpresa. Conductas que juraba eran universales, pues no, aparentemente no lo son. La clave está en tomar esa energía que a veces quiere incendiarlo todo… y convertirla en algo que, irónicamente, me sostiene.
¿Cómo
comenzar?
Para mí, hacer esto fue como crear un proyecto fotográfico. Diseñar la dirección de arte de mi casa, un montaje escenográfico que, a diferencia de una sesión, permanecerá por un largo tiempo.
Empecé con una serie de preguntas clave que podrían ayudarte también si estás por iniciar tu propio proyecto decorativo:
¿QUÉ SE BUSCA TRANSMITIR?
¿CÓMO QUIERES SENTIRTE AL VIVIR AHÍ?
¿QUÉ ROL JUEGA LA LUZ, EL COLOR O EL SILENCIO
EN TU DÍA A DÍA?
A partir de estas preguntas, comienza la
búsqueda de una paleta de color.
Todo importa: cada rincón, cada mueble, cada detalle.
Yo quería que mi hogar transmitiera comodidad y estabilidad. Con esa intención, definí la semiótica de mi paleta cromática: los colores cálidos,
por ejemplo, suelen evocar sensaciones
de naturalidad, tranquilidad,
seguridad, relajación...
PARA CASI CUALQUIER PROYECTO ME GUSTA CREAR UN MOODBOARD Y ESTE NO FUE LA EXCEPCIÓN.
Definir el rumbo
Los tonos cálidos iban a destacarse por sí solos a través de los muebles: variaciones de roble, caoba y maderas con alma. Buscaba claridad, pero también profundidad.
Terracota suave / rosa polvo – base que domina casi todos los muros. Beige cálido / arena – en muebles, pisos o fondos neutros.
.
INSPIRACIÓN
PALETA DE COLOR & TEXTURAS
Mediterráneo cálido: muros texturizados tipo estuco o pasta, tonos terrosos y rosados.
Estética wabi-sabi y vintage: elementos imperfectos, materiales naturales, diseño sencillo pero con carácter.
Sensaciones que transmite:
CALIDEZ EMOCIONAL
INTIMIDAD
ARTESANÍA Y CUIDADO POR EL DETALLE
RELAJACIÓN CON CARÁCTER
Me ayudo creando collages
para visualizar los colores
Creo que aquí comienza —para mí— la parte más divertida del proceso:
la ejecución. Buscar muebles, jarrones, lámparas. Elegir colores, pintar, mover objetos de lugar, probar y volver a intentar. Es cuando la idea empieza a tomar forma, cuando el espacio deja de ser solo un contenedor y empieza a contar algo.
DECORAR,
AL FINAL
TAMBIÉN
ES NARRAR.
INSPÍRATE, PERO CON FILTRO
Busca referencias (Pinterest, Instagram, libros), pero no te abrumes.
Crea un tablero de inspiración y detecta patrones: ¿colores?, ¿formas?, ¿materiales?, ¿atmósferas?
Crea mini altares personales: un rincón para el café, la lectura o simplemente mirar por la ventana.
AGREGA OBJETOS CON SENTIDO
Hace tiempo que no imprimía mis propias fotos para montarlas en las paredes. Esta fue la oportunidad perfecta para escoger entre tantas.
Al final tu hogar debe hablar de ti, no de tendencias.
Cuando llegamos, las paredes eran gris, no había barra, la cocina era de un color gris - morado, no sé exactamente qué variación. Algo es seguro, la casa lucía oscura a pesar de tener ventanas con mucha entrada de luz.
Intervén las paredes: pinta, añade textura con pasta, usa papel tapiz o cuadros con intención.
Apuesta por lo natural: muebles de ratán, madera, lino, cerámica… materiales que respiran.
Cuida la luz: cambia una lámpara, prueba con velas. Recomiendo mucho usar focos cálidos. (Yo cambié todos los focos blancos de la casa, me daba una sensación de hospital)
Integra lo emocional: una fotografía, una pieza heredada, algo que te conecte contigo.
Reorganiza lo que ya tienes: cambia de lugar muebles u objetos, prueba nuevas disposiciones.
Elige una paleta de color: define 2-3 tonos base y usa variaciones suaves para no saturar.
Agrega plantas: aportan vida, frescura y suavizan cualquier ambiente.
Cambia las texturas: juega con cortinas, alfombras o mantas para sumar calidez.
Dónde encontrar
*
Dónde encontrar *
Muchas de las piezas que conforman mi hogar las fui encontrando poco a poco, sin prisa y sin seguir una fórmula.
Descubrí verdaderos tesoros en Marketplace de Facebook (sí, hay que tener paciencia), donde se anuncian diversos artesanos de Tequisquiapan, la calidez está en los detalles hechos a mano.
Algunas cosas más prácticas o específicas las compré en lugares como H&M Home, Amazon, o incluso en Soriana. Lo importante para mí fue no fijarme solo en “de dónde” venía, sino en si ese objeto tenía sentido dentro del lenguaje visual y emocional que estaba construyendo.
Decorar no es acumular
cosas bonitas
es construir un espacio
donde puedas habitarte sin disfraz.