DILIGE ET QUOD VIS FAC
<< Ama y haz lo que quieras>>
San Agustín (354 -430 de nuestra era)
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Este fue el lema que Eduardo me propuso para mi marca de retratos e inmediatamente recordé una etapa de mi vida cuando anotaba y trataba de memorizar frases en latín, junto con otras en distintos idiomas, entre esas oraciones había como “vivere memento”, (acuérdate de vivir) “carpe fugit” (goza, la vida se va) o “bene qui latuit, bene vixit” (el que vive bien, vive inadvertido), fue como esa película donde el señor prueba un postre y le trae el recuerdo de su infancia. Algo así me sucedió cuando me explicaba la razón por la que podríamos incluir esta frase en latín y se complementaba con mi estilo.
Después tener esa conversación me dediqué a indagar sobre esta expresión y encontré esto:
Si hablamos de amor deberíamos (como los antiguos romanos) definir mejor. Es algo que pensamos es esencial para nuestra vida, para nuestro desarrollo y felicidad, para nuestra realización personal ¿no es así? Ellos tenían dos palabras en latín para definir lo que nosotros llamamos AMOR: Amor (amor pasional, instintivo, emocional e irracional) y Diliges (amor reflexivo, desinteresado, cuidadoso y atento). Definitivamente hoy en día necesitamos más del reflexivo que del pasional. Dilige et quod vis fac. Entonces la traducción de la frase de San Agustín está mal, pues.
No es “Ama y haz lo que quieras” en el sentido de amar instintiva e irracionalmente, sino en el sentido reflexivo, atento y desinteresado (que es mucho más difícil). Por lo tanto, según San Agustín, la libertad se encuentra después de esta acción mucho más compleja, que es el amar sin interés, sin ego –ísmo, no por la dictadura instintiva, sino por la firme determinación de nuestra conciencia humana.
“Ama y haz lo que quieras”.
La libertad es absolutamente fundamental en el ser humano, y está en la entraña misma del cristianismo: “la verdad os hará libres”. S. Agustín dirá: ama et quod vis fac, ama y haz lo que quieras; lo que quieras, no el capricho, no lo que se te ocurra, sino lo que puedas querer, lo que puedes verdaderamente querer. No lo que te digan los sentimientos, o el capricho, no, no… lo que puedas realmente querer. Ama y haz lo que quieras. Si lo haces realmente por amor, puedes hacer lo que quieras. Lo que puedas querer realmente por amor. Naturalmente, si se quita el “ama”, se destruye la frase, como es natural. No es haz lo que quieras, el capricho, o lo que te guste, o lo que te convenga; no, no, al contrario.
《 Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor, si gritas, gritarás con amor, si corriges, corregirás con amor, si perdonas, perdonarás con amor.
Si está dentro de tí la raíz del amor, ninguna otra cosa sino el bienpodrá salir de tal raíz.
La palabra amor es una de las más llevadas y traídas. Tanto que ya se ha desgastado. A cualquier cosa hoy se le llama amor. 》
Todo esto encarna un significado íntimo de reconocer lo que hago y que motivará más allá de todo.
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